Hechos a mano en el taller familiar de los Martínez Audelo en Ejutla, Oaxaca.
El corte es de pelo de conejo de criaderos en Xochimilco, CDMX; donde se aprovecha la piel (para diversos accesorios y los huaraches), las vísceras (para premios de perro) y la carne (para consumo). La suela es de llanta.